Podría referirme a las mujeres
que te siguen con la mirada,
mientras caminas por la acera.
Intentas acercarte y se van,
corriendo por las escaleras
que esperan entonces- pienso.
El otoño no merece hojas rubias
como ellas.
Una distancia y miras de reojo,
la ves asomada en la ventana
y con eso, el farol
alumbra de vergüenza,
Allí se reconocen señas pálidas.
Ella sabe, que le volveré a ver
mañana,
fumando frente a la puerta.
fumando frente a la puerta.