jueves, 26 de diciembre de 2013

Cigarros

Podría referirme a las mujeres
que fuman apoyadas en la puerta
que te siguen con la mirada,
mientras caminas por la acera.

Intentas acercarte y se van,
corriendo por las escaleras
que esperan entonces- pienso.
El otoño no merece hojas rubias como ellas.

Una distancia y miras de reojo,
la ves asomada en la ventana
y con eso, el farol 
alumbra de vergüenza,

Allí se reconocen señas pálidas.
Ella sabe, que le volveré a ver mañana,
fumando frente a la puerta.