jueves, 23 de enero de 2014

Black tea

Un black tea para esperar el tren a la ciudad perdida entre un misticismo, que viaja tal vez a 800 leguas de aquí o mas bien esta encallado en ese barco que perdimos de vista; hablo entonces de un barco, uno grande sin capitán, sin tripulantes.

Me pregunto donde esta el misticismo por el que he viajo y pienso en figuras que no pertenecen pero que trascienden sin antes volverse objeto y tal vez eso es lo peor, aquí esta lleno de objetos que no pertenecen a este cuadro. Solo quedan pliegos quemados con historias antiguas.

Las rocas nos han dejado un par de formas y nosotros nos hemos vuelto esas formas que se oxidan con el sudor de las rocas.  

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