jueves, 9 de enero de 2014

Retorno a la vida

De regreso al mundo
tropecé con señoritas malhumoradas.
me extrañaron sus silencios,
y cuando tejían penurias
bajo los sauces escondidos,
detr'as de las alambradas.

Tropecé con niños pálidos e indefensos,
acurrucados bajo los brazos de las emociones dispersas,
durmiendo en las calles, allí donde el pulso de la vida,
mendiga estrellas por falta de sueños.

Ellos reian cazando versos en el cielo
de un mundo drogado por las guerras,
por el precio de las monedas,
por valores ambiguos
tallados en las cruces de los libros.

Tropecé con los esclavos del mundo moderno,
mulatos, albinos, indios, mestizos.
Con el poder absoluto que niega los derechos
y ya de pronto, con mis palabras
que no hallan la forma de describir esto.

Desde la frontera miré los valles
combertidos en fabricas inmensas,
y a las selvas desierto
me pregunte antes si sería bueno bajar las maletas.
Quise entonces comprar pasajes de vuelta,
y no dejar que esculpieran mi corazón
con un poco de piedras, barro y arena.
Mas, bajo el ánden de aquella estación sin tiempo
algo me empujó a nacer de nuevo.

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