Volverme sombra
y arrodillarme frente al cuerpo,
pedirle perdón por lo que he hecho,
porque ahí dentro esta mi dios
ese dios que nunca regreso del desierto.
Entonces, quedarme ahí,
volver al vínculo materno
y morder el cordón
que me une con el universo;
dejar de ser lo que he sido
y transformarme en una onda
viajando en la partícula del tiempo.
No puedo esperar
hasta la noche de las campanas
para envolverme de frio
debo retornar con pinceladas y acuarelas
trazar en manchas mi espectro
por dentro. Descongelarme en un lagrima
Y que el sol saliente me evapore
en un despertar sin recuerdos.
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